Santa Hildegarda y la tristeza: cinco hábitos para cuidar cuerpo, mente y espíritu

Cuenco con flores y plantas medicinales junto a un mortero y frascos de preparados naturales
En este artículo

Antes de empezar: este artículo es informativo y educativo, y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Sentirse triste una temporada es humano; cuando el ánimo bajo se prolonga o interfiere en tu vida, habla con tu médico. En España tienes además la línea 024 de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas.

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179) proponía cuidar el ánimo con hábitos muy concretos: una alimentación sencilla y ordenada con la espelta como base, movimiento diario, contacto con la naturaleza, descanso con moderación y una vida interior cultivada. Hoy leemos sus propuestas como un apoyo a los hábitos saludables, nunca como sustituto de la atención médica.

La tristeza forma parte de la vida. Puede aparecer ante una pérdida, una preocupación, una enfermedad o una etapa difícil. Sin embargo, no es lo mismo sentirse triste durante un tiempo que sufrir una depresión.

La depresión es un problema de salud que puede producir un estado de ánimo bajo o una pérdida de interés prolongada, además de afectar al descanso, la alimentación, la concentración, las relaciones y las actividades cotidianas. Su origen no depende de una sola causa, sino de la interacción de factores sociales, psicológicos y biológicos.

En este artículo quiero acercarme a santa Hildegarda y la tristeza desde una perspectiva histórica, espiritual y educativa. Sus enseñanzas pueden invitarnos a revisar nuestros hábitos y nuestra manera de vivir, pero no deben sustituir la valoración de un profesional sanitario ni los tratamientos indicados en cada caso.

¿Quién fue santa Hildegarda de Bingen?

Hildegarda de Bingen (1098-1179) fue una abadesa benedictina alemana, mística, compositora y una de las mentes más completas de la Edad Media. Además de su obra espiritual y musical, dedicó años a observar la naturaleza y a escribir sobre el cuerpo humano, las plantas y la alimentación en dos tratados, Physica y Causae et curae, que todavía hoy se estudian.

Su mirada tiene algo muy actual: entendía a la persona como una unidad. Para ella, el cuerpo, la mente y el espíritu se influyen mutuamente, y por eso el cuidado del ánimo empieza por cómo comemos, cómo nos movemos, cómo descansamos y cómo cultivamos nuestra vida interior.

Dato

En octubre de 2012, Benedicto XVI declaró a Hildegarda doctora de la Iglesia. Solo cuatro mujeres han recibido ese reconocimiento en toda la historia, y ella es una de ellas.

Tristeza y depresión no son lo mismo

Conviene separar bien las dos cosas. La tristeza es una emoción normal y pasajera: aparece, se vive y se va. La depresión es distinta: según la Organización Mundial de la Salud, más de 280 millones de personas en el mundo viven con ella (datos de 2023), y se caracteriza por un ánimo bajo o una pérdida de interés que se mantienen la mayor parte del día durante semanas.

Todo lo que cuento a continuación se mueve en el terreno de los hábitos y la prevención. Puede ayudarte a cuidarte y a encontrarte mejor, según cada caso. Si lo que sientes se parece más a lo segundo que a lo primero, el primer paso no es un cambio de dieta: es pedir ayuda profesional.

Señales

Cuándo conviene pedir ayuda profesional:

  • El ánimo bajo se mantiene casi todos los días durante más de dos semanas.
  • Has perdido el interés por cosas que antes disfrutabas.
  • El sueño o el apetito han cambiado de forma notable.
  • Te cuesta concentrarte o rendir en tu día a día.
  • Aparecen pensamientos que te asustan. En ese caso, llama al 024 o acude a tu centro de salud.

La melancolía según Hildegarda

La medicina de la época de Hildegarda explicaba la salud con la teoría de los humores: cuatro fluidos corporales cuyo equilibrio determinaba el estado del cuerpo y del ánimo. La tristeza profunda se atribuía a un exceso de «bilis negra», la melancolía. Por eso sus consejos buscaban devolver el equilibrio a través de la comida, el descanso y la vida ordenada.

Hoy la ciencia describe la depresión de otra manera, y esa parte de su medicina pertenece a la historia. Pero su intuición de fondo sigue siendo válida y la vemos cada día en la farmacia: lo que comemos, cuánto nos movemos, cómo dormimos y cómo está nuestro ánimo se influyen entre sí. Cuidar una pieza ayuda a las demás.

La medicina de la Santa es el arte de curar el cuerpo y el alma.

Visión de santa Hildegarda de Bingen
Medicina Natural
Plantas, frutos y preparados sencillos: la base de la cocina que proponía Hildegarda.

Los cinco hábitos que proponía

1. Una alimentación sencilla y ordenada

Es el corazón de su propuesta. Hildegarda recomendaba comidas sencillas, calientes y a horas regulares, con un protagonista claro: la espelta, un cereal antiguo de la familia del trigo que hoy se encuentra con facilidad en copos, pan o grano. También valoraba las verduras cocinadas, la manzana asada, el hinojo o las castañas. En los cursos de alimentación y nutrición de la farmacia trabajamos justo esta idea: comer mejor no es complicarse, es ordenarse.

AlimentoCómo lo usaba HildegardaCómo llevarlo a hoy
EspeltaBase de su dieta diaria, en pan, papillas y caldosCopos en el desayuno, pan de espelta o grano cocido en ensaladas y guisos
HinojoLo consideraba amable con la digestión y el ánimoEn ensalada, al horno o en infusión después de comer
Manzana cocidaFruta de consumo habitual, mejor templada que crudaAsada o en compota sin azúcar añadido, como postre o merienda
CastañasLas recomendaba como alimento nutritivo y reconfortanteCocidas o asadas como tentempié en los meses fríos
Verduras de temporadaCocinadas, en preparaciones calientes y sencillasCremas, salteados y guarniciones que acompañen a diario

2. Movimiento y contacto con la naturaleza

Hildegarda vivía en un entorno rural y daba mucho valor al aire libre, a la luz y al ritmo de las estaciones. Traducido a hoy: caminar cada día, mejor si es en un parque o en el campo, y a ser posible con luz natural. El movimiento regular es una de las medidas con más respaldo para cuidar el ánimo, y no exige gimnasio: media hora andando ya cuenta.

3. Descanso y moderación

Su regla de vida alternaba trabajo, oración y descanso a horas fijas. Ese orden externo ayuda al orden interno: acostarse y levantarse a horas parecidas, cenar ligero y proteger el sueño son gestos sencillos con efecto real sobre el ánimo. Hildegarda también practicaba formas suaves de ayuno; si te interesa esa vía, hazlo siempre con acompañamiento profesional, porque no es adecuada para todo el mundo.

4. Cultivar la vida interior

Para Hildegarda, cuerpo y alma se cuidan juntos. En su caso esa dimensión era la fe y la oración; para otras personas puede ser la meditación, el silencio, la gratitud o el tiempo sin pantallas. Lo esencial es reservar cada día un momento de calma que nos permita mirar hacia dentro, poner nombre a lo que sentimos y no vivir en piloto automático.

5. Un intestino bien cuidado

Hildegarda insistía en «limpiar» el cuerpo para recuperar el ánimo, empezando por el intestino. Dicho con lenguaje de hoy: cuidar la digestión. No hacen falta curas milagrosas ni productos détox; hacen falta fibra (verdura, fruta, cereal integral como la espelta), agua suficiente, masticar con calma y comer a horas regulares. Un vaso de zumo verde casero puede ser, además, una forma agradable de sumar vegetales. La relación entre digestión y bienestar general es, de hecho, un campo muy vivo de la investigación actual.

Cómo empezar esta semana

  1. Cambia un desayuno. Prueba unos copos de espelta con manzana asada dos o tres días esta semana.
  2. Camina 30 minutos al día. Si puede ser con luz de día y por una zona verde, mejor.
  3. Fija tu hora de acostarte. Elige una franja realista y respétala también algún día del fin de semana.
  4. Reserva 10 minutos de calma. Sin móvil: respirar, rezar, meditar o simplemente estar en silencio.
  5. Observa cómo te sientes. Apunta cada noche una línea sobre tu ánimo; en dos semanas tendrás una foto honesta de ti.

Mi experiencia en la farmacia

Conocí la obra de santa Hildegarda casi por casualidad y llevo estudiándola desde 2016. Como cada vez más médicos y farmacéuticos interesados en esta tradición, la he aplicado en mi propia casa y con mi familia, y hablo de ella en la farmacia cuando veo personas receptivas. Es un enfoque poco conocido en España, aunque en el centro de Europa existe desde hace décadas.

Lo que más me gusta contarle a quien me pregunta es que no hay fórmulas mágicas: hay constancia, conocimiento y pequeños hábitos bien elegidos. Si quieres saber más sobre mi trayectoria, puedes leer quién soy; y si prefieres que lo hablemos en persona, en la farmacia me tienes.

Glosario

Espelta
Cereal antiguo de la familia del trigo (contiene gluten). Es el alimento central de la cocina de Hildegarda y hoy se encuentra en copos, pan, harina o grano.
Teoría de los humores
Explicación de la medicina antigua y medieval según la cual la salud dependía del equilibrio de cuatro fluidos corporales. Hoy tiene valor histórico, no científico.
Melancolía
Nombre que la tradición humoral daba a la tristeza profunda, atribuida a un exceso de «bilis negra».
Physica
Tratado de Hildegarda sobre las propiedades de plantas, animales y minerales, con usos alimentarios y medicinales de su época.
Causae et curae
Su obra sobre el origen de las enfermedades y sus cuidados, donde une observación del cuerpo y visión espiritual.
Doctora de la Iglesia
Título que la Iglesia católica concede a santos cuya enseñanza considera de valor universal. Hildegarda lo recibió en 2012.

Preguntas frecuentes

¿Dónde surgió esta tradición y dónde se practica?

Nació en la Alemania del siglo XII, en torno a los monasterios que fundó Hildegarda junto al Rin. Hoy sigue especialmente viva en Alemania, Austria y Suiza, donde existen consultas, publicaciones y productos inspirados en su obra, y poco a poco se va conociendo en España.

¿Funciona de verdad?

Depende de qué esperemos de ella. Los pilares que propone —comer mejor, moverse a diario, descansar y cuidar la vida interior— están avalados hoy como apoyo del bienestar. En cambio, la evidencia científica específica sobre la «medicina de Hildegarda» como sistema es limitada. Mi consejo honesto: tómala como una escuela de buenos hábitos con siglos de historia, no como un tratamiento.

¿Es adecuada para todo el mundo?

Sus ideas generales sí: ordenarse, comer sencillo y cuidarse valen para casi cualquiera. Ahora bien, la espelta contiene gluten (no es apta para celíacos), el ayuno no es para todos y cada situación de salud es distinta. Ante cualquier duda, coméntalo con tu médico o pregúntame en la farmacia.

¿Sustituye al médico o a un tratamiento?

No, nunca. Si tienes síntomas de depresión o estás en tratamiento, sigue las indicaciones de tu profesional sanitario. Estos hábitos pueden acompañar y ayudarte a cuidarte, pero no reemplazan una valoración ni una terapia.

Formación en la farmacia

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Fuentes

  1. Organización Mundial de la Salud — Depresión: nota descriptiva (2023). Consultado el 25 de agosto de 2026.
  2. Ministerio de Sanidad — Línea 024 de atención a la conducta suicida. Consultado el 25 de agosto de 2026.
  3. Benedicto XVI — Carta apostólica por la que se proclama a santa Hildegarda de Bingen doctora de la Iglesia universal (7 de octubre de 2012).
  4. Hildegarda de Bingen — Physica y Causae et curae (siglo XII), tratados sobre naturaleza, alimentación y cuidados.
  5. Wighard Strehlow — Adiós tristeza: cómo superar la depresión según santa Hildegarda de Bingen (Libros Libres), la obra de referencia moderna sobre esta tradición.
Historial del artículo

  • Ampliación completa: índice, cinco hábitos desarrollados, tabla de alimentos, pasos para empezar, glosario, preguntas frecuentes y fuentes.
  • Publicación inicial del artículo.
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Sobre la autora

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Raquel Barcos

Farmacéutica titular en Zizur Mayor (Navarra), con más de 30 años de experiencia en atención farmacéutica. Experta en tecnología de los alimentos, dedica parte de su labor a la formación en alimentación y hábitos de vida saludable.

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